Introducción:

Recuerda de este año practicar hacer lo recto, para eso debes empezar abriendo las puertas de tu corazón.

Recuerde también que Dios habita en la alabanza de su pueblo.

Mensaje Central:

Leamos en hechos 16: 21 al 34

Estamos hablando de una vida llena del Espíritu Santo, una vida llena de Dios. Aquí a Pablo lo están tratando injustamente de algo, hasta le llegaron a rasgar la ropa. Póngase en lugar de Pablo y que estaría pensando usted…

Él estaba dependiendo de Dios y había acción de gracias en sus labios, alabanza, estaba alegre, aun habiendo recibido azotes y maltratos, pero en el había alabanza, y la pregunta es… ¿A donde habita Dios?… en la alabanza, pero no de cualquiera. Cuando tú le alabas en el Espíritu y en verdad, Dios está habitando en ti, no importa lo que te hicieron, Dios estará habitando en ti.

Cuando Jesús habita en ti, es notorio porque en ti hay oración, y cuando tu oras confiando en Él, en ti hay agradecimiento, porque tú crees en Él, y no en todo lo que te está pasando.

El que habita en ti hace que tú estés agradecido.

Recuerde lo que tú tienes que decirle a tu alma en los momentos más difíciles: “alma mía bendice a Jehová, porque todavía he de alabarle…”

¿Qué ocurre cuando hay alabanza porque Él está habitando en ti? Dios te va a librar de la cárcel, de la opresión.

Cuando la libertad es verdadera, es en Cristo, nadie huye y cuando lo haces es porque no tienes la verdadera libertad en Él.

Fíjese todo lo que hace Dios cuando encuentra un verdadero adorador que lo hace en Espíritu y en verdad, esto es servirle al Señor y no renegar de ello.

Permítele que en la alabanza Dios habite en ti y el hará lo que tú no puedes.

Salmos 50: 23

Puede ocurrir momentos difíciles, cruciales, pero todo se revertirá a tu favor por habitar Él en ti.

Filipenses 4: 4

En este avivamiento debemos orar en todo tiempo. Nuestras peticiones deben ser reconocidas.

Pablo y Sila primero oraron, señal que confiaban en Él y luego alabaron, señal de gratitud. Sin el Señor no te vas a poder regocijar siempre. Cuando tú te regocijas en el Señor siempre, tu gentileza la empiezan a conocer todos; porque tú sabes que el Señor viene pronto y estas cuidando la palabra, el aceite, la lámpara.

Verso 5 al 7

Según los pensamientos, es el hombre.

“Si en Mi confías y hay una alabanza que habla que Yo habito en ti, voy  aguardar tus pensamientos”, dice el Señor

Conclusión:

Verso 8

Imagínese si Pablo no hubiese pensado en lo que es verdadero, en Cristo Jesús, imagínese si no hubiera pensado en lo que es justo.

Si quieres avivamiento, cuidado con lo que piensas. Piensa en lo que es motivo de alabanza.