Introducción:

¿Qué hombre o que mujer no se preocupa por tener más años de vida? ¡Todos lo hacen! pero si esto pasa y no se disfruta, todo lo que Dios les da, dice la biblia que es peor que un abortivo.

Mensaje Central:

Eclesiastés 3:10 al 13  // 5: 19 y 20 // 6: 1 al 3

Muchos, por no darse cuenta que la eternidad está en el corazón, no pueden disfrutar de la vida. El hombre es eterno, tu eres eterno y como eterno que eres, el corazón es insaciable, no hay que lo pueda saciar; ahí está el problema, que hay eternidad en el corazón y el hombre quiere llenarse con lo que es pasajero, nunca lo pasajero puede llenar lo eterno del corazón.

Estas palabras que leímos fueron escritas por aquel hombre que pidió a Dios sabiduría, Salomón.

Leamos el capítulo 1: 14

Cuando una persona deja la sabiduría de Dios, todo se le comienza a entenebrecer, todo lo ve mal.

Salomón se había alejado de Dios y ahora ve que todo lo que había debajo del sol era vanidad y aflicción de espíritu. ¿No es verdad que muchas veces vimos nosotros que todo lo que hicimos al final fue aflicción de espíritu y vanidad? Lo que hayas comprado muchas veces término siendo aflicción de espíritu.

Verso 17 y 18 // 2: 1 al 11

Salomón probó todo lo que deseaba sus ojos, agasajó su carne y se dio todos los gustos que quería.

El mundo es grande, pero el hombre es demasiado grande para que el mundo lo pueda saciar. El mundo nunca podrá saciar lo eterno.

¿Cuánto tiempo has sufrido por querer saciar lo que no se puede saciar con el mundo?

¡LO ETERNO SE SACIA DE LO ETERNO, DE DIOS!

 Conclusión:

1 Juan 2: 15 al 17

El mundo constantemente te está tentando, el diablo está al acecho, para que caigas y no puedas disfrutar de nada.

Tú vas a vivir una de las dos eternidades, si estas en Cristo vas a vivir una eternidad en los cielos con el Padre, si de lo contrario te encuentras en tinieblas, a una eternidad en el infierno.

Si nosotros no entendemos eso, vamos a vivir errados toda la vida. Dios quiere que tú disfrutes de la vida, y cuando habla del mundo esta hablando de una vida sin Dios, busca su reino y su justicia, lo eterno, y todo lo demás vendrá por añadidura. No te afanes por lo que el mundo se afana.