Introducción: Esta palabra es para vivir sin medida.

Mensaje Central:

Ezequiel 36: 26 al 30

Debes amar la profecía más segura, la palabra de Dios, la palabra escrita. Cuando crees en Jehová, estas seguro porque crees en Él y cuando tú crees  en el profeta, amas la profecía y vives la palabra, tú vas a prosperar.

Cuando tú le tienes miedo a la prosperidad, te sientes inseguro y prosperidad sin seguridad no es prosperidad de Dios.

Si tú te sientes seguro en esa prosperidad, esa prosperidad es de Dios, porque en Él estas creyendo. No dudes de tu prosperidad si es que tu confianza esta en Dios.

El Señor dice que te va a aumentar, y multiplicar todo lo que venga a tu mano si tú le permites que ponga un Espíritu nuevo dentro de ti, que te arranque el de piedra y te ponga uno de carne.

El que le ama, ama la vida en abundancia. Cuando amas la palabra, te abrazas a la vida, es el corazón nuevo, el sensible, el de carne, por eso no te engañes, no sea que el pecado te endurezca tu corazón.

Dios no quiere que nadie te avergüence, tu eres hijo/a de Dios, Él te ha dado su Espíritu te ha sellado, a Él le perteneces.

Necesitas un corazón nuevo, sensible, para que el Espíritu pueda trabajar en ti.

Si tú quieres vivir como hijo, mira bien lo que dice Dios, porque el Espíritu de Dios te quiere llevar a vivir lo que estas oyendo y leyendo.

1 Tesalonicenses 5: 19

Recuerda que es el Espíritu que te lleva a ser de bendición en todo lo que hagas, por eso no lo apagues. Es por su Espíritu que usa la profecía, cuando tu rechazas la profecía apagas al Espíritu. Hay un enemigo que busca que tú resistas la profecía, ¡no lo hagas!

Efesios 4: 17 al 23

Si en ti hay sensibilidad, Dios te puede  llevar a ser la nueva persona en Cristo, la que Dios ha creado conforme a su palabra. Debes despojarte en cuanto a tu pasada manera de vivir.

Conclusión:

Isaías 63:10

1 Samuel 16: 14

Satanás quiere que no entiendas el destino que Dios tiene para ti, por la misma dureza de tu corazón. Dios quiere tu sensibilidad, tu corazón nuevo, Dios necesita que percibas cuando el Espíritu Santo dice que quiere estar contigo.